ISBN: 978-987-20719-6-7
28 páginas
$ 10000
$ 10000
Siempre digo la verdad, incluso cuando miento.
Tony Montana
Dicen por ahí que es falso lo que digo, que
estas palabras no son palabras mías. No
me importa, me cago: yo hablo igual.
Soy Marcos Camacho, aka Marcola, del
PCC el Primer Comando, yo, una señal
de estos tiempos asquerosos, repodridos.
Pobre era, sucio e invisible, sí, lo era, yo.
Caminaba y caminaba por las calles, por
las playas cariocas, sin cesar, pero nadie
me miraba, era invisible, ¡ni pelota me
daban! ¡Durante décadas así! ¡Caminé!
¡Y cómo! Cuando entonces todavía era
fácil resolver, la cuestión de la miseria,
una cosa de lo más boluda era, una papa.
El diagnóstico era obvio. Mirá: migración
rural, desigualdad de los ingresos, pobres a
cagar, sí, es verdad, pero medio controlados,
una periferia con límites más o menos
precisos. ¿Y? ¿Hicieron algo? ¡Un sorete!
¡Nada hicieron! Éramos noticia solamente
en los derrumbes de los morros, cuando el
barro enloquecido, desatado, lava negra,
demolía nuestras cuchas. O en blanditas,
edulcoradas bosanovas que nombraban
las laderas coloridas, nuestra gracia: a beleza
do povo brasileiro. Entendé, entendé lo que
ahora somos: millonarios, ricos gracias
a este asunto de la droga, nuestro emporio.
¿Y ustedes?, ¿ah? ¡Burgueses! ¡Culones!
¡Progresistas! ¡Pitufos! ¡Lactantes! Mirá,
mirate. ¡Somos el nacimiento tardío de su
hipócrita conciencia social! Boludo, te lo
digo: no hay, no, no existe solución para
estos males, no la busqués, no la esperés,
esperarla es no ver nada, no entender un
pomo. ¿No viste acaso el tamaño de las
favelópolis de Río? ¿Sobrevolaste en
helicóptero la periferia de San Pablo?
Seguro que no, no tenés cara. ¿Solución?